El tandilense Salvador Bustos volvió a dar muestras de temple y tesón, al ganar el Campeonato del Mundo de Longcasting en Sudáfrica, tras una épica lucha con el italiano Filippo Montepagano y el uruguayo Rafael Sanzó. Tán sólo dos metros y fracción fué la diferencia entre el serrano y el europeo, quienes se dividieron los cuatros plomos en juego.

Salvador arrancó con el pie derecho en 175 gramos, la peleó de cerca en 150 grs donde tuvo que conformarse con el tercer escalón del podio, la luchó en 125 grs, casi en un empate técnico con Montepagano y volvió a subir a lo alto del podio en el plomo más liviano, el más técnico, el de 100 gramos. Cuarto titulo consecutivo en esta categoría en forma consecutiva, la que más alegrías le dió al «grandote de Tandil», y llegó cuando más lo necesitaba, este jueves donde tenía que limar la diferencia con el «Tano». Fué con decisión y seguridad a la pedana como la primera vez que en Gardey agarró una caña y la tiró allá lejos. Seguro pensó en su familia, en sus hijos y en sus amigos, en todos esos incondicionales que le dan la fuerza necesaria para que el plomo vuele.. y el plomo voló.. a lo lejos, como siempre. A la distancia justa para darle el tricampeonato. Y también para establecer un nuevo récord en el plomo, batiendo su propia marca de 2018: 269.68 mts Y seguro que ahi cayó una lagrima, como tantas veces que tomó un avión y prometió algo, como en cada cosa que se propuso, y logró con esfuerzo, tesón, práctica y por sobre todo, mucha garra. Pasaron pocos minutos hasta que explotaron las redes sociales, y con la noticia, cada argentino levantó el puño diciendo «Vamos Campeón».

Aquel tirador fornido y campechano que irrumpió en los campos de lanzamiento del centro sudeste bonaerense allá por 2015 sigue haciendo historia. Tres campeonatos del mundo consecutivos, el subcampeonato de 2016 y una seguidilla incontable de títulos a nivel regional, provincial, nacional y sudamericano acreditan tal condición. Muchos lo jubilaron, cuando aparecieron los primeros rivales fuertes en condiciones de darle pelea. Le ganaron y también les ganó. Elevó la vara del deporte en una país donde ya de por si había material de lujo: Los Solimeno, los Wagner, los Anaya, los Montania y tantos otros que venían haciendo historia. Salvador es de aquellos que disfrutan de los buenos rivales, goza de sacarse chispas en el metro a metro, el centimetro a centimetro. El tiro a tiro. Y el techo no sabemos donde está. Te sorprende día a día y seguramente seguirá esforzándose por superarse, feliz por el hecho de que cada día tenga más rivales de alto nivel. Y no porque pierda metros, por que se ponga canoso ó pierda fuerzas, porque, volvemos a reiterar, elevó la vara a nivel argentino, sudamericano y mundial.

Larga vida a un deporte que va en constante creciendo como el longcasting. 10 naciones compitiendo en Africa, dentro de la 4ta edición del Mundial de Pesca, donde 41 países compitieron en las distintas disciplinas. 22 ediciones de la más cita mundial que tiene ahora en Salvador Bustos como uno de los más grandes de la historia, destilando amistad y camaradería como quedó demostrado después de cada torneo en Sudáfrica. La entrega de premios encontrará a los tres mejores del mundial con una fisonomía distintas en sus cabezas, ya que la larga cabellera del Tano, como el pelo del argentino y el uruguayo quedaron en la historia. Un ritual que se repite en las distintas competencias, donde todos luchan por ser el mejor, pero disfrutan del éxito del otro cuando no les toca.

Párrafo especial para un destacado en este Mundial, otra gran persona como Roque Ramos quién se metió entre los mejores del mundo haciendo sus primeras armas en la actividad. También para el marplatense Diego Arias, quién aportó mucho para este nuevo viaje de la legión de argentinos. Y para el cuarto eslabón del equipo, para el que siempre está, para el corazón de cada epopeya. el gran Luciano Stati.

Orgullo albiceleste, serrano y de Gardey, aquel pueblo que tiene desde hace tiempo un campeón del mundo. El Salva, el hermano de Pedro, el que la peleó de chico y hoy está en lo más alto. Aquel que tiene la mejor medalla de todas, la de ser reconocido como de buena madera. Salud Campeón. Salud Salvador Bustos.