Tarde de un viernes. allá un 14 de febrero de un caluroso verano del 2003, los hermanos terminaban presurosamente sus trabajos en el laboratorio para salir rumbo al canal. Mientras tanto, Cupe y Cristian esperaban ansiosos la salida, que se daba al oscurecer de ese día. ¿el destino?, nuestro rendidor Canal 9 en cercanías del puente 80 y viajando en el novel 125 de Andrés..

Un viaje algo difícil, con una tormenta amenazante, que arrancaba con la colisión a unos perros que cruzaban la ruta y dañaban el paragolpes, seguía con una goma trasera pinchada en “La Vasconia” y una trasera en cercanías de Ayacucho, previo pararnos la policía, y motivar una célebre frase de Cupe ante los uniformados, “..con los milicos. Como los chanchos..”, que algo razón tenia, ya que los muchachos nos acompañaron unos mates, alumbraron un cambio de neumático y seguimos viaje, algo largo, ya que por fallo de cálculo del piloto, las estaciones de servicio de Solanet y Casalins estaban cerradas, y tuvimos que seguir hasta Grl Belgrano a cargar gas, pero matizada de lindas charlas, mates y riojanitos tandileros..y tomando por Ruta 41, pasar la entrada a Pila, y doblar en el segundo camino a la derecha, pasando el A Camarones, de buen caudal, y llegar al canal poco después de las 03 AM, en un lugar hermoso, la 1er compuerta del canal, pasando el 80..

Un fuerte viento, una llovizna que amainaba de a ratos, nos recibían. Pero no era impedimento para que al lanzar las cañas, rápidamente se den piques de bagres, tarariras y carpas, prácticamente, una detrás de otra. Encarnando con filetes de tarucas y carpa bien abundante. El comienzo era bueno por lo menos, y la diversión mucha, máxime que todas las capturas iban al agua, ya que siempre nos llevábamos lo que comíamos, y ya imaginándonos una buena pesca, todo era devuelto..

Al amanecer, parte en soledad a buscar mi primer lisa. Siguiendo al pie de la letra todos los consejos que había recibido de viejos liseras ó leído de publicaciones de la época, como Pescante ó Weekend, comenzando por la zona de la laguna lindante, “El Sartén”, distante unos 2000 metros del canal, unida por un pequeño arroyo al 9, pero, al estar bajando después de una gran crecida, imaginaba que había entrado mucho pescado. Y al caminarlo, no estaba errado, ya que las lisas saltaban por doquier. Y allí comenzaba mi martirio, todo lo que me habían prevenido se dio. Las lisas jugaban con mis boyas, saltaban, casi que las mordían. Pero de picar para nada. Mientas yo, me mantenía inmóvil tratando de no espantarlas. Parecía que no era mi día, y decidí volver al campamento, y seguir dándole a las taras. Máxime que nuevamente había comenzado a lloviznar , y no era el día adecuado según el libreto previo. Pero no era así. Al arrimarme al auto, oigo chistar a Andrés, y ver saltar las lisas de aquí para allá. Tratando de no hacer movimientos extraños. Veo la bolsa de mi hermano con tres lisas. Una superior a los 2 kg…y Cristian hirviendo de la calentura después de errar su enésimo pique. Mi desesperación por armar la línea similar a Andrés, una línea aérea, en lugar de mis tres verde limón yo-yo, encarnar..¿con que?…¿corazón tintado de rojo?. No… ¿lombriz? No.. con “rabanito” decía Andrés…¿que..?respondí atónito…..con eso que trajimos…!!!…Ahh…REMOLACHA!!!!!…y si, esta verdurita cortada en daditos chiquitos era infalible. Y fue así que empecé a intentar que piquen…una cosa que no demoró más de unos minutos. Ya que era el día de la lisa sin dudas…el pique, la clavada, la lucha, el reel que sonaba feo, yo que no quería ni parpadear, y el pecho me latía ligerito. y mi primera lisa estaba en tierra, y ahí si me olvide del frío que hacía, de la llovizna que me mojaba. Se me había dado, y no era como me habían predicho..!!! fue así, que seguí intentando, clavando un par más, mientras Cupe y Cristian seguían zapateros, y Andrés nos doblegaba en las capturas, para esto, la radio estaba al mango, escuchando la clasifica del TC..derritiendo mitos que había en nuestra cabeza, con la espalda húmeda, derrapando entre el barro y las camperas o lo que hubiera encima, ya que la temperatura ambiente orillaba los 17º en pleno mes de febrero y el viento soplaba fuerte del sur. ¡¡¡Sorprendente…!!! Entre las lisas, por ahí aparecía alguna carpa, que se ligaba flor de patada. Y eran muchos nuestros yerros. Sufriendo los mismos los pobres reeles.. entremezcladas, buenas tarariras y una siesta entre tanta pesca también hacíamos…Increíble..!!!

Al anochecer, mientras despancábamos las lisas, Andrés se llevaba cerca de 40 lisas, yo y Cristian más de veinte cada uno y Cupe, algo escaso, una docena. Más tarde, una picada, y el churrasco con los buenos tintos, bajo la luna cuarto creciente, y el cielo aún tormentoso, acompañada de muchas anécdotas y buen vino en la sobremesa. La mayoría, a la carpa, mientras yo, como si no hubiera tenido pesca. Me quedaba toda la noche haciendo una pesca nocturna por demás abundante. Es hoy que la recuerdo y derrocho melancolía, bagres uno detrás de otro. Tarariras medianas más de 20 en la noche. Y algunas grandes también. Carpas y viejas de agua las que quieran. Hasta el amanecer, que empezamos a juntar todo y pegar la vuelta a Tandil, con unas cuantas capturas limpias para deleitarnos gastronómicamente, e imaginándonos que una pesca como esta no se hacia todos los días, y que quizás, tardemos años en volverla a hacer…y nos nos equivocamos..lamentablemente fué asi, y hoy, más de 7 años despues..añoramos esa época no tan lejana..